domingo, 11 de enero de 2009

Hacer valer el voto

La idea de hacer valer el voto está plasmada por muchas personas que teniendo necesidad de hacer valer sus votos, son ignorados por los que se toman la atribución de decidir y realizar gestiones que los afectan de manera directa.


La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (III) del 10 de diciembre de 1948, en sus tres primeros considerando dice lo siguiente:


Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tiene por bese el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienable de la familia humana;
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los
derechos humanos han originado acto de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración mas elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en los seres humanos, liberado del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias.
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión...


Para esta cita en cuestión, con estos tres Considerando basta para darse cuenta que aún queda mucho camino por recorrer. La humanidad, en general, tiene una gran tarea por delante.


Para los derrotistas y perezosos, este trabajo es demasiado grande y complicado. Para los pesimistas,  el mundo cada día estará peor. Para los incapaces, la tarea de arreglar el mundo es cuestión de políticos, intelectuales y poderosos. Para el hombre sensato, todos los seres humanos compartimos la misma responsabilidad moral.


La Naciones Anidas emplean grandes recursos y despliegan comisiones de paz y ayuda alrededor del mundo, para aliviar algunas calamidades y tratar de evitar la constantes violaciones a los derechos humanos. De todas maneras, parece que los esfuerzos y recursos empleados todavía son insuficientes.


En las asambleas de las Naciones Unidas siempre se escuchan quejas y acusaciones por el incumplimiento o poco esfuerzo de algunos gobiernos para hacer la vida mas humanizada alrededor del Planeta. Cierto es que sobre los gobiernos cae todo el peso de la responsabilidad para el cumplimiento de esta Resolución; pero no es menos cierto que los ciudadanos también estamos obligados a contribuir exigiendo su estricto cumplimiento.


En la democracia representativa a los ciudadanos se les permite ejercer el derecho al sufragio para elegir a sus representantes; lamentablemente  en la mayoría de los países regidos por gobiernos democráticos, los ciudadanos no han creado mecanismos que les permitan forzar a los gobiernos a respetar los derechos civiles y el cumplimiento de la Ley.
Por tal motivo las instituciones cívicas -no partidistas- respaldadas por la Declaración Universal de los Derechos Humanos deben crear mecanismo que les permitan a los ciudadanos forzar, de alguna manera, a los gobernantes a respetar sus derechos.


El panorama político cubano es un ejemplo clásico de cuando los ciudadanos no están respaldados por instituciones auténticamente cívicas. De un lado el oficilismo que manipula a los ciudadanos bajo presión y chantaje, y del otro la oposición que predica una "democracia" sin el debido respaldo popular participativo.


De manera que hacer valer el voto dentro de nuestra comunidad en cuestión, es una verdad objetiva inteligente y humana.


Dado el caso que nuestra comunidad siempre ha estado dividida en diversas corrientes políticas con proposiciones diferentes, el voto seria la manera mas democrática e inteligente para dirigir todos los esfuerzos, con mayor eficiencia, hacia una gestión aprobada por la mayoría de los afectados.


La idea de hacer valer el voto desde una plataforma liberada de influencia o sobordinación partidista es, sin duda alguna, la demostración de la auténtica autodeterminación del pueblo cubano.


La participación popular, por medio del sufragio, no solo seviria para elegir a nuestros representantes sino para aprobar la mas inteligente, posible y humana solución a los conflictos que nos enfrentan a inútiles desgastes en todos los órdenes.


De manera que no solo existe una gran motivación para hacer valer el voto en el marco del derecho, sino también en las expectativas de resultados eficientes.