martes, 18 de agosto de 2015

Carta abierta al secretario general de la OEA



Orlando, 18 de Agosto de 2015




                                                                 






 Sr. Luis Almagro Lemes
Secretario General de la OEA
1889 F Street, N.W.,
Washington D.C. 20006
Estados Unidos de América

Excelencia

  CONSIDERANDO la proposición que la Organización de los Estados Americanos le ha hecho a la República de Cuba para su reincorporación a ese organismo, cuando este Estado se comprometa a cumplir con las obligaciones plasmadas en la Carta Democrática Interamericana, aprobada en la primera sesión plenaria, celebrada el 11 de Septiembre de 2001;

  RECONOCIENDO el apoyo que los Estados Unidos de América nos han mantenido durante todo el proceso de gestiones para tratar de restablecer el orden democrático en Cuba;

  RECORDANDO que la OEA, en el artículo 26 de la Carta Democrática Interamericana, se compromete a continuar "desarrollando programas y actividades dirigidos a promover los principios y practicas democráticas y fortalecer la cultura democrática en el Hemisferio,";

  RECONOCIENDO que sobre el fundamento de la Democracia se han edificado monumentales exposiciones de gran valor humano;

  RECONOCIENDO TAMBIÉN que el sistema pluralista es el mejor modo de conseguir la gobernabilidad y convivencia en ámbitos de respeto a los valores universales;

  TENIENDO EN CUENTA que la República de Cuba estaba regida por la Ley de las leyes de la República, aprobada y puesta en vigor el día 10 de Octubre de 1940;

TENIENDO EN CUENTA TAMBIÉN que dicha Ley había sido redactada y aprobada por lideres representativos de los electores cubanos bajo un sistema de Democracia Representativa;

 RECORDANDO que, lamentablemente, el orden constitucional en el que se apoyaba la Democracia Representativa, fue quebrantado por un golpe de Estado el día 10 de Marzo de 1952;

  RECORDANDO TAMBIÉN que la ruptura del orden constitucional provocó la rebeldía en algunos sectores políticos, ocasionando acciones violentas;

  RECORDANDO ADEMÁS que las acciones violentas generaron una guerra civil que consiguió desalojar del poder al régimen militar de carácter dictatorial, el día 1ro de Enero de 1959;


  TENIENDO EN CUENTA que a partir del 1ro de Enero de 1959, la República de Cuba está dominada por otro régimen militar, que tomó el poder por medios violentos y que se ha negado a reconocer a los partidos de oposición sus derechos políticos, amparado por la Ley Constitucional de 1940;

  RECORDANDO que la intransigencia del régimen militar, que no permite el ejercicio político de la oposición, recibió como respuesta diversos y numerosos focos de violencia en todo el territorio nacional;

RECORDANDO TAMBIÉN que por consecuencias de la intransigencia, la rebeldía, y la violencia, lamentamos la pérdida de miles de vidas humanas;

  RECORDANDO ADEMÁS que como consecuencia de la rebeldía, la violencia, la persecución y la represión, se han generalizado la pugna, el odio y la intolerancia dentro una cultura dividida por las ideologías;

  TENIENDO EN CUENTA que las doctrinas políticas manipuladoras continúan alimentando el odio, recordando día a día, aquellos tristes y lamentables sucesos.

  TENIENDO EN CUENTA ADEMÁS que la mayoría de los ciudadanos cubanos hemos nacido y nos hemos desarrollado bajo el constante e inevitable bombardeo de doctrinas obscuras y mal intencionadas; que por tal razón, la mayoría de nosotros hemos sido confundidos por el incesante escamoteo de términos, lemas y consignas; bajo la ley de mordaza, coacciones, amenazas, represalias, intimidación, encarcelación y pena de muerte por fusilamiento;

  CONSIDERANDO lo que vuestras excelencias han considerado al redactar y aprobar la Carta Democrática Interamericana;


  NOSOTROS, promotores de Hacer Valer el Voto para que todos los hijos de Cuba, con residencia dentro y fuera del territorio nacional, y los descendientes de cubanos y de cubanas que hayan nacidos en tierras extranjeras por motivos de inmigración, hagamos valer nuestros votos ejerciendo nuestros legítimos derechos;

DEJAMOS SABER, a través de su representación, a los Jefes de los Estados del Hemisferio, así como, a través de los medios públicos, a los pueblos que ustedes dignamente representan, que por todas estas Realidades resumidas en esta CartaLamentamos con profunda tristeza ser representado, ante esa prestigiosa Institución, por un grupo de mandatarios que se ha burlado de los principios y de las practicas democráticas durante 56 años, y que además continúa sus métodos excluyentes negándonos los derechos a elegir y ser elegidos.

  Agradeciendo la brillante labor de ese Organismo en defensa de los valores democráticos, agradezco también de antemano vuestras consideraciones a nuestras inquietudes.

        Atentamente:    
   
                                               
        Juan Francisco Martinez                                                              

       Administrador de la pagina
       Hago Valer mi Voto

NOTA. Aprovechando la difución de esta carta, exortamos a los lideres políticos cubanos de la oposición a que convoquen a sus militantes y a sus simpatizantes para que consideren manisfestarse con respecto a nuestra postura y opinión.



viernes, 10 de julio de 2015

Relaciones de Cuba Estados Unidos

   Aunque este mensaje no lo numeramos en nuestra serie de Actividades encubiertas, no deja de estar relacionado con lo mismo. Por ser necesario mantener bajo la luz del buen juicio, cualquier actividad tendiente a distorsionar la realidad, justificando la dispersión y las posiciones contrapuestas, sembrando cizaña, disgustando y dividiendo de manera sutil.

  Los ensayos individuales que distraen la atención sin producir resultado. Las improductivas, tercas y agudas criticas sin ser acompañadas de propuestas alternativas para resolver los problemas. La falta de fundamento democráticos en las declaraciones o planteamientos, carente de una doctrina persuasiva que oriente hacia el ejercicio democrático entre los militantes, comprometiéndose a respetar  los derechos universales.

  La actividad democrática es la mejor manera de desactivar los trabajos encubiertos que traten de evitar el progreso de la democracia.

  La obligatoria transición hacia un libre mercado, bajo el estricto control de un "socialismo" de carácter tirano y dictatorial permanente, y ahora con la tolerancia del poderoso vecino, es una problemática nacional que nos obliga a la unión y al desprendimiento de la dependencia foránea.

   Así que ya no existen la disyuntivas de ser soviético o ser yanqui, ser "socialista" o "demócrata", sino que sabiendo el grado de corrupción de todo el equipo gobernante y la falta de fundamento democrático de los opositores, y sabiendo además que los poderosos vecinos lo saben; la unidad se hace mandatoria para tratar de atenuar la corrupción, evitando una mayor fuga de nuestro patrimonio hacia el exterior.

  El sueño con la bandera de las cincuenta estrellas hondeando en el litoral de La Habana y la ausencia del "bloqueo" para salir adelante, será nuestra eterna pesadilla. Porque la corrupción será directamente proporcional a los recursos disponibles.

  Continuara el apoyo incondicional a la "revolución" para poder participar en las actividades corruptas. Por ende, el equipo gobernante continuará la tolerancia a sus incondicionales como hasta ahora lo ha hecho. 

   La democracia, mas que un modo de gobernar, es un sistema de convivencia, para  el cual es fundamental tener vocación.


  Bajo el pretexto de la democratización seguirán la actividades fraudulentas. 

  Nunca será posible una democratización sin base democrática. Y esto lo saben en la Casa Blanca y en el capitolio de Washington DC. Pero ese no es el problema de ellos. Debemos aceptar esa realidad con sensatez y valentía.

  La Constitución de Cuba del año 1940, fue redactada y puesta en vigor, después de haber sido aprobado por todos lo lideres políticos de los diferentes partidos. Sin embargo, sin motivo justificado, fue abolida para poner en vigor otra constitución que justifica y mantiene una dictadura militar perpetua en el poder. Nuestra Constitución de 1940 considera el ejercicio y respeto a los derechos civiles y la función democrática. Justo es que reclamemos su vigencia para fundamentar nuestra gestión por la democratización y la gobernabilidad.

  Si la soberanía de la naciones consiste en la no ingerencia extranjera en los asuntos internos, como está escrito en todos los acuerdo internacionales, los cubanos debemos asumir nuestro rol como nación, tratando de resolver las diferencias internas antes de buscar ayuda en el exterior.

  Practicar la convivencia democrática es absolutamente nuestra responsabilidad, sin necesitar el modelo ni patrocinio extranjero. Y eso no sólo aplica para los lideres políticos, sino para los ciudadanos que, sin ser fieles seguidores de las ideologías, deben comprender cuan necesaria es la concordia nacional para poder sacar al país adelante. Pero para merecer la confianza y la colaboración participativa de los cubanos, mencionados anteriormente, la convocatoria debe ser para tratar de conseguir la reconciliación nacional, no para defender posturas políticas.

  Los recursos para consolidar una genuina democracia, está en la consciencia de cada individuo, de cada sociedad, de cada cultura, de los pobladores de cada nación.

  Por tanto, es inteligente que la oposición trate de demostrar su independencia y voluntad propia, practicando relaciones democráticas entre ellos mismos, aunque las actividades encubiertas traten de bloquear cualquier esfuerzo en esa dirección.

  Practicar la democracia en todas las gestiones, es la mejor manera de edificarla y garantizar el compromiso de cumplir con ella y hacerla cumplir.

  La estabilidad de la nación para progresar en cualquier orden, no depende de una simple transición del sistema totalitario a un sistema de libre mercado, sino en el restablecimiento de la plena libertad para el ejercicio de los derechos fundamentales.

   La estabilidad social es esencial para el desarrollo de los pueblos, pero no habrá estabilidad sin la plena garantía de la libertad para el ejercicio creativo y la iniciativa emprendedora.

  Del presidente de los Estados Unidos hemos escuchado: «No estamos encasillados por las ideologías... Me interesa el progreso y me interesan los resultados. No me interesan los argumentos teóricos; me interesa cumplirles realmente a las personas.»

  Lógicamente, cada cual escogerá la parte del discurso que mejor apoye a sus argumentos, pero aunque esta parte del discurso no haya sido dirigido específicamente al caso de Cuba, es aplicable la irreflexión en nuestro caso.

  Basandonos en los textos y no en las interpretaciones, obviamente, los presidentes de una nación, que tiene una historia de progreso sostenido y estabilidad en la gobernabilidad durante tantos siglos, no pueden estar «encasillados en las ideologias». Este gran país es regido por la Ley. Por una cultura forjada espiritualmente en valores humanos y comprometidos con el espeto a su constitución.

  Cuando el presidente dice: «Me interesa el progreso y me interesan los resultados.» parece estar retando a los participantes a presentar evidencia del progreso y resultados de sus gestiones.

  En el caso de Cuba en particular, es necesario interrumpir las lineas divergentes, buscando el punto de convergencia, para obtener resultados de progreso.

  Y cuando dice: «No me interesan los argumentos teóricos: me interesa cumplirles realmente a las personas.» es para despertar a los que todavía sueñan con las teorías, sin interesarse en «cumplirles realmente a las personas.»

  Cuba es el país donde mejor se practica el arte de inflar globos teóricos, que terminan explotados por la punzante realidad.


viernes, 29 de mayo de 2015

Actividades encubiertas VII





  Las actividades de la "sociedad civil" en el ámbito
 político de Cuba, es la red mejor tejida por las actividades encubiertas. Comenzando con la célebre Asamblea para promover la Sociedad Civil en Cuba, en la que tuvieron una deliberada participación, continuaron su trabajo con suficiente recurso, libre acceso y la ingenua colaboración de sus víctimas.
 En el principio, hablar de la "emergente sociedad civil" en Cuba, eran actividades "contrarrevolucionarias".
    Sin embargo, el régimen no demoró en advertir su descuido al dejar de usar una frase clave de la vida moderna en ámbito popular. Porque una genuina sociedad civil, en sus funciones de autodefenza, demandando reivindicaciones y mejoras sociales, pudiera desplazar la vieja y obsoleta retorica de la "dictadura del proletariado". Razón por la que el Cacique decidió con urgencia cambiar el nombre de las tribus, comenzando a llamarles "sociedad civil". Tal vez esperando que un fraude en contra del otro, si no se gana se empata.
  Así que con esa intención de seguir engañando y manipulando a la población civil, explotando inescrupulosamente sus necesidades, sus pasiones y sus emociones, comenzaron los escenarios competidores.
  Lo sucedido en Panamá, con motivo de la VII Cumbre de las Américas y el foro de la Sociedad Civil, no fue una casualidad, sino parte de los mismos escenarios.
  Decir que la sociedad civil cubana está dividida ideológicamente es una ironía inaceptable. Las divisiones ideológicas sólo se dan en los grupos, organizaciones o partidos políticos. En los países donde no existen regímenes totalitarios, dominantes, absolutistas y tiranos, cuando se trata de una problemática nacional, los diferentes grupos sociales discuten sus diferencias para ponerse de acuerdo entes de sugerir a sus gobiernos, posibles soluciones. Mas no así para acordar defender o atacar a las autoridades oficiales.
  Cuando los pueblos tienen necesidades comunes, voluntad para buscarle solución, y tal solución depende de la voluntad y ejecución de parte de su gobierno, no tiene sentido la disputa popular.
  Este espectáculo, a plena luz y vista pública, señala la eminente formación de grupos cívicos que reclamen las necesarias y justas reformas sociales para sacar a la nación adelante.
  Las disputas callejeras solo sirven para cebar la arrogancia y la soberbia de los lideres políticos.
  Una parte de los ciudadanos instrumentados por el régimen, otra parte en rebeldía y la mayor parte de los ciudadanos evadiendo participar en los ridículos escenarios, es una clara evidencia de la difícil restauración de una Sociedad Civil funcional para salir adelante. Lamentablemente, esta es la triste realidad que no ha tenido la suerte de conseguir suficiente demanda dentro de los politizados y comercializados medios de difusión.
  Probemos con los medios de las redes sociales, donde se supone esté el mayor numero de afectados, sin ánimo lucrativo ni interés político, pero si muy interesados en la restauración de la paz y concordia nacional.