viernes, 24 de agosto de 2018

La Patria es de todos

Es triste ver perderse los mejores talentos de un país, por los ideales asumidos desde el Cuartel General de la Guardia Nacional o desde el Pico Turquino de la Sierra Maestra. Que sólo existan dos nombres subjetivos en la Historia de Cuba. Flugencio Batista y Saldivar y Fidel Castro Ruz. Que no sea José Martí es el nombre de reverencia y también de referencia para todos los cubanos; aunque, lamentablemente, para lo que menos nos sirve es para reverencia o referencia en el ámbito político, porque  en este ámbito suelen usarse sus postulados para manipular los sentimientos patriotas de lo demás cubanos.

  La Patria es de todos, es el nombre de un movimiento político que tuvo la certeza y los sentimientos patriotas suficiente, que corrobora en un documento publico, para reclamar el retorno de la República Constitucional, por ser la única y genuina oportunidad que tenemos los cubanos de rendirle culto a la dignidad plena del hombre como lo quería Martí.   Pero además  es una frase reflexiva para todos los hijos del País. Patria no es solo ciudades, pueblos, campos y montañas, sino todas las gentes con quienes compartimos todas esas cosas como legitima propiedad colectiva sin discriminación en ninguno de los aspectos de la vida humana.

  El patriotismo es un sentimiento que se digiere muy internamente, y no un concepto para filosofar demagogicamente en publico.

  Cuando los discursos que esgrimen la palabra Patria, no están fundamentados en ideales profundos por el bienestar de todas las gentes que habitan en el país, el árbol se entristece, las puntas de las ramas se inclina hacia piso y las hojas se marchitan y caen al suelo. Esta es la razón del por qué la demagogia fracasa a largo plazo.

  Dios nos ha dado suficiente tiempo para participar, observar y aprender. Tener en cuenta nuestros valores fijados en nuestras mentes y que son los que alimentan nuestros ideales auténticos, pero también los valores e ideales de las otras personas para la mejor convivencia en el trabajo por el bien común.

  No es lo mismo el deseo de gobernar que el deseo de ser libre. Ni es lo mismo el odio a la opresión que el amor a la gente. Por eso, a largo plazo, las gentes manifiestan sus sentimientos y cualidades.

  Cuando la libertad es un mero concepto, el hombre se siente libre cuando tiene libertad de limitar y reprimir las libertades del prójimo.



  Les advertimos a nuestros lectores que nuestras publicaciones no están sujetas a ninguna de las reglas profesionales de la escritura; y que participamos en esto por el vacío que dejan nuestros intelectuales al omitir las cosas que merecemos saber.

  Gracias